Hace un año por estas fechas me agarré una rabieta de las gordas cuando cierto personaje insensible hizo que malgastase mi tiempo , mi dinero y mi ingenio en un trabajo que al final despreció. Lo pudistéis leer aquí en su día.
Ahora con mucha más calma, he abierto la puerta del armario donde guardaba el superstock de perchas que se me quedó descolgado y , por una tarde, he cambiado los lazos y los abalorios por pinceles y pinturas, y he personalizado unas perchitas para que los compañeros del conjunto de gimnasia rítmica de mi hija María cuelguen sus maillots.
La percha de Carla
La percha de Martín
La percha de Jenni
La percha de Martita
Esta es la percha de María que ya se la hice hace un año y medio. (La foto no es muy buena porque la tomé con poca luz)
¡Y aquí están las 5 perchitas de mis cinco gimnastas favoritos!
*Respeta las fotos de mis hijos, no te las lleves sin mi permiso.
El día que estaba en pleno zafarrancho con las perchas, estaba en casa Marina, la mejor amiga de María. Se quedó mirándolas y me dijo que le encantaban, así que en cuanto salieron a jugar al jardín,le hice una para ella y se volvió a su casa súper feliz.
Al final voy dándole uso a mi tremendo stock de perchitas, y como pago me quedo con la gran satisfacción de ver las caritas de los niños a quien se las he regalado.
¿Y a vosotras... qué os parecen mis perchitas pintadas a mano?













